Cuando me sobra pan, que suele ser frecuentemente, lo hago tostado al horno. Dura una semana o más y está riquísimo.
Parte a rodajas el pan del día anterior y colócalo en la bandeja del horno precalentado a 220º. Espolvoréale sal y rocíalo con aceite. Cierra la puerta y déjalo hasta que esté dorado, entre 15 y 20 minutos, dependiendo del horno.
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